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Chaleco reflectante

Opinió 29 de marzo de 2020 Iván Tauste
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Después de estos días recluido, he tenido mucho tiempo para meditar sobre la situación que estamos viviendo y he decidido dar mi opinión, ya que es lo único que parece que podemos hacer estos días. Sé que muchos no la compartiréis, pero espero que, al menos, sirva para que cada uno empiece a pensar algo diferente a lo que nos venden casi todos los medios de comunicación.

Para empezar, decir que, como la mayoría, estoy harto de quedarme en casa, pero también estoy harto de que estén todos los medios y redes sociales diciéndome que me quede en casa porque es la única forma de vencer al virus. Que sólo nosotros podemos vencerlo y que juntos lo lograremos. Harto de arcoíris y frases “made in” Mr. Wonderful. Todo esto es una mentira para responsabilizarnos de esta situación y que, interioricemos tanto esas frases que nos las lleguemos a creer. Que pensemos que por aplaudir a las 20:00 estamos salvando a la población. Al final, su campaña de márquetin les está saliendo redonda. Así no pensamos que no somos nosotros quienes podemos frenar al Coronavirus, sino los miles de científicos a los que les han recortado las becas en los últimos 13 años, los otros tantos que han tenido que emigrar o nuestro sistema sanitario público, el cual hemos visto en los últimos años como se privatizaba y sufría los “reajustes presupuestarios” necesarios para dejarnos a la cola de Europa en inversión por habitante. Al final, el pueblo tenemos que pagar las chapuzas de los gobernantes, como en la crisis o en el rescate bancario. Sólo el pueblo salva al pueblo, pero, en cuanto pasa todo, somos los primeros olvidados y se sigue gobernando para la minoría y recortando nuestros derechos y nuestro estado del bienestar.

Hace años las mareas blancas nos lo querían hacer ver, pero nuestro egoísmo y nuestra posición cómoda nos hizo quedarnos en casa y no protestar a su lado, ahora les aplaudimos por trabajar en precario con el esfuerzo que eso les supone, pero cuando nos necesitaron, no nos tuvieron a su lado. Los responsables siguen siendo las fuerzas más votadas.

España es un fiel reflejo de sus habitantes, nos creemos clase media y hemos dejado de luchar por cualquier cosa que no nos concierne, creemos que el resto de situaciones “no va conmigo” y mientras tenga todo lo que me han hecho creer que necesito, no voy a moverme de mi zona de confort. España se cree que está en el primer mundo, pero a la hora de la verdad actuamos como cualquier país tercermundista, pensamos que por estar en Europa somos un país avanzado. Luego vemos ejemplos de otros países y, quien quiera verlo, puede observar como estamos a años luz de éstos. El otro día salía una científica en la televisión que vive y trabaja en Singapur y decía que el primer caso se dio el día 26 de febrero y, el gobierno de Singapur, había hecho un congreso extraordinario el día 25 para afrontar la crisis. UN DÍA ANTES. Allí se realizaban test a todo aquél que mostrara signos y, si daba positivo, se rastreaba su ubicación, para hacerles el test a toda persona que había estado en contacto, hasta su automóvil le decía si tenía casos confirmados cerca. En Corea del Sur, se han tomado medidas muy similares. Me gustaría que consultarais los casos en esos países. Luego vemos el caos circulatorio y como vive esa gente y nos creemos que aquí se vive mejor. Personalmente, prefiero que me rastreen el móvil para salvar vidas que para que Google me diga si conozco tal o cual restaurante o si quiero puntuarlo.

Pero no hay que irse tan lejos, en países como Alemania se recogen tantos casos como en España, pero el nivel de mortalidad es infinitamente menor. Cuando analizas el porqué, ves el gasto en sanidad por habitante o, incluso, el número de camas de la UCI por cada 10.000 habitantes y te das cuenta como seguimos siendo los PIIGS de Europa los que más sufrimos en todas las crisis, sean de la índole que sean. Aunque si le preguntas al Ministro de Sanidad, te contestará que no tiene una respuesta, ni para la pregunta de Alemania, ni para la de las muertes en residencias de mayores. La crisis sanitaria la está conduciendo un ministro, junto con su equipo de asesores y especialistas, que tienen la desfachatez de decir que no entienden cómo se da una situación en España que no se da en otros países. Y no dimiten, pero lo peor, es que nosotros somos cómplices por no hacerles saber de su incompetencia.

Cuando empezaron a llegar los casos a España, no sólo no había un plan, sino que enviamos a un equipo de fútbol y miles de seguidores al foco que ya estaba activo en Italia, seguimos sin hacer controles en aeropuertos y, cuando se detectaba un brote en alguna zona, no se ponía en cuarentena. Pensemos una cosa, cuando se cree que alguien tiene síntomas, se pone en cuarentena 15 días, las medidas que han tomado han hecho que se ponga a la población en cuarentena 1 mes y lo que nos queda. Por mi parte, prefiero quedarme en casa en cuarentena 15 días si tengo síntomas o he estado en contacto con alguien que los ha tenido, que no estar recluido indefinidamente.

No teníamos material para afrontar lo que nos venía, pero tampoco se compró en su día, ahora vemos como anuncian inversiones y compra de material, casi dos meses después de los primeros casos. Me diréis conspiranoico, pero me parece muy muy raro que el país donde se dio el primer caso, el que extendió el virus, sea el que nos vende todo el material para protegernos de éste (guantes, batas, mascarillas, test…) y, es posible que nos llegue a vender la cura. Asimismo, nos decían que no hacía falta el uso de mascarillas y guantes por parte de la población, que lo dejáramos para los profesionales y los enfermos que eran quienes lo necesitaban. Hoy, si no sales de casa con mascarilla y guantes, eres poco más que un terrorista.

Otra cosa que me ha extrañado mucho, y que dice mucho como país, es que 9 partidos políticos del Congreso hayan solicitado la misma petición, desde VOX hasta ERC y es que pare toda la producción en España. La solución que proponen todos, sean de izquierda o derecha, es exactamente la misma. En mi opinión no creo, ni que sea la solución real, ni que tengamos una economía capaz de soportar dicha medida. Creo que hay muchas otras opciones y tenemos muchos países de ejemplo como para ver lo bueno de todos ellos y descartar lo malo. Sólo China y lo hizo por el tiempo estrictamente necesario y no es el mejor ejemplo de una crisis bien conducida.

Respecto al mensaje de todos juntos lo vamos a vencer, que de esta situación vamos a salir más unidos como sociedad, me atrevo a decir que NO, somos cada día una sociedad más egoísta y más individualista. Si no que se lo digan a todas esas personas que arrasan con el papel higiénico, a los que abuchean a sus vecinos desde su ventana porque ellos no tienen perro y creen que sus vecinos se están aprovechando, sólo hay que darse una vuelta por ahí (con una bolsa de la compra vacía, claro), para ver como te miran mal si vas por la calle, gente que también está en la calle, ellos tiene su motivo, pero no son capaces de ver el tuyo.

Para finalizar, nos exigen el confinamiento en nuestras casas, no nos dejan ni pasear, ni correr, ni montar en bici (aunque vayamos solos), pero sí ir a un supermercado donde nadie respeta los dos metros de separación, donde hay muchos elementos manoseados y donde realmente ves como cada individuo piensa única y exclusivamente en él. Nadie ha pensado que sería mejor dejar que la gente pudiera salir a tomar el aire de forma individual o en familia (total ya viven confinados), sobre todo para la salud mental. Y que los comercios locales podrían abrir plataformas de compra y contratar a personas que pudieran repartir la compra, crearías puestos de trabajo y evitaría que haya gente que sale para comprar una cosa, ya que se podrían limitar el numero de compras semanales. Al final, las empresas farmacéuticas van a ganar por partida doble, una para vendernos todos los medicamentos para el virus y, cuando todo pase, para vendernos todos sus medicamentos psiquiátricos. Con todo este confinamiento están consiguiendo que todas las noticias nos lleguen desde los mismos medios de comunicación, pongas lo que pongas ves a las mismas personas dando sus valoraciones, los famosos nos bombardean desde sus mansiones con el mismo mensaje, NO, no es lo mismo estar confinado en un piso de 80 m2 con toda la familia, pendiente de un ERTE y con un único ordenador para que estudien todas tus hijas, no me creo que tú estás sufriendo lo mismo que esas familias. Con este confinamiento han cercenado el poco espíritu crítico que nos podía quedar como sociedad, ya que nos “obligan” a remar todos juntos con sus medidas y no cuestionar so pena de multa desproporcionada o, incluso, cárcel.

Como seguidor de Def Con Dos, al final de su canción “Chaleco reflectante” cita a Benjamin Franklin y, en este escrito me he tomado la libertad de citarlo yo también porque creo que viene muy bien al caso: “Quien renuncia a su libertad por su seguridad, no merece ni libertad, ni seguridad”.

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